Por Pascale Lapierre

Hoy más que nunca, parecer “saludable” se ha convertido en una meta social.
En redes vemos miles de tendencias: rutinas de ejercicio, suplementos, alimentación “limpia” o “natural”, ayunos y productos para moldear el cuerpo.

Pero detrás de esa obsesión por la salud, se esconde algo más profundo: una cultura del peso que juzga los cuerpos y usa el argumento de “es por salud” para disfrazar la gordofobia.
De eso hablamos en el video “La mentira detrás del ‘es por salud’”, y hoy quiero profundizarlo en este espacio.

Durante mucho tiempo pensé que hoy vivíamos en un momento de la historia más libre, donde cada uno puede ser y hacer lo que quiera.
Pero con el tiempo, leyendo, escuchando y acompañando a muchas personas en sesión, me di cuenta de que no es tan así.

Si todos somos tan libres, ¿por qué terminamos haciendo lo mismo?
¿Por qué seguimos los mismos estándares de belleza, las mismas modas y las mismas rutinas “saludables”?
¿Hacemos realmente lo que queremos, o lo que nos dijeron que deberíamos querer?

El ejemplo de la nariz (y del cuerpo)

Pensemos en algo simple: las narices.
Hoy se habla de diversidad y aceptación, pero cuando alguien menciona “una nariz linda”, casi todos pensamos en la misma forma.
Tanto, que muchas personas eligen modificarla para parecerse a ese ideal con operaciones u otros tratamientos.

Ahora, traslademos esto al cuerpo.
Se supone que todas podemos tener el cuerpo que queramos, pero al final, la mayoría busca el mismo tipo de cuerpo.
Y ahí entra en juego algo más profundo: los estándares de belleza y su disfraz perfecto, la gordofobia.

El gran argumento: “¿y la salud?”

Cuando hablamos de diversidad corporal, siempre aparece el famoso argumento:

“Sí, pero ¿y la salud?”

Y ahí parece que la conversación se termina.
Porque, claro, nadie quiere estar “en contra de la salud”.
Pero… ¿de verdad es la salud lo que nos preocupa?

Un ejemplo que lo dice todo

Imagina a una persona que hace deporte, come variado, duerme bien, tiene buenos exámenes médicos, gestiona su estrés y se rodea de vínculos sanos.
Sin embargo, su IMC la cataloga como “con sobrepeso u obesidad”.
Entonces, de inmediato, alguien dice: “ah, pero no es saludable”.
Y todo lo demás desaparece.

Eso no tiene sentido.
Y, lamentablemente, pasa mucho.

El IMC y su historia: un indicador que no mide salud

En el video “La mentira detrás del ‘es por salud’” explico cómo el Índice de Masa Corporal (IMC) se ha convertido en una herramienta de juicio, a pesar de que nunca fue creada para medir la salud.

👉 En 1832, el matemático belga Adolphe Quetelet diseñó la fórmula del IMC para describir al “hombre promedio”.
No era médico ni buscaba evaluar la salud individual.

Décadas después, en 1972, el fisiólogo Ancel Keys retomó la fórmula para estudios poblacionales y aclaró que no debía aplicarse en personas.
Aun así, en los años 80 y 90, la OMS adoptó el IMC como estándar mundial.El problema es que el IMC no considera masa muscular, grasa, examenes, genética, hábitos, ni bienestar emocional, pero sigue siendo usado para juzgar cuerpos, decisiones y estilos de vida.

Gordofobia disfrazada de preocupación por la salud

Cuando una persona tiene un cuerpo grande, casi siempre aparece la frase: “No tengo nada en contra, pero me preocupa su salud”.

Esa “preocupación” muchas veces es una forma encubierta de gordofobia.
Porque si realmente nos importara la salud, no asumiríamos que delgadez es igual a bienestar ni que un cuerpo grande significa enfermedad.

Una persona puede tener un cuerpo grande y, al mismo tiempo:

Y aun así, ser juzgada por no encajar en el ideal de delgadez.

Salud real: mucho más que un número

La salud real no se mide por el peso, sino por cómo nos sentimos, cómo vivimos y cómo nos relacionamos con la comida y el movimiento.
Incluye bienestar físico, emocional, mental y social.

En Nutrimind, trabajamos desde un enfoque de psiconutrición y alimentación intuitiva, ayudando a mujeres a reconectarse con su cuerpo, escuchar sus señales y liberarse de la culpa y el juicio.

Cuestionar lo que nos dijeron

La próxima vez que escuches “lo hago por salud”, pregúntate:
¿realmente es por salud, o por miedo a no encajar?

Esa es justamente la reflexión que planteo en el video “La mentira detrás del ‘es por salud’”: cuestionar los mensajes que hemos normalizado sobre salud, cuerpo y valor personal.

Cuestionar lo que aprendimos es el primer paso para vivir en paz con nuestro cuerpo, sin depender de un número ni del juicio ajeno.

🎧 Escucha el episodio completo del podcast:
👉 La mentira detrás del “es por salud” – Come y No Calles

🌿 Síguenos en Instagram: @nutrimindcl

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