Antes de ser profesionales, pasamos por esto.
No llegamos a la psiconutrición desde un libro. Llegamos desde nuestra propia historia con la comida y el cuerpo. Eso cambia cómo acompañamos — porque sabemos desde la experiencia lo que se siente estar donde tu estás.
Pascale Lapierre-Nutricionista
“Hice mi primera dieta a los 8 años. No lo digo para generar impacto, lo digo porque es verdad, y porque explica por qué terminé donde estoy. Crecí aprendiendo que algunas comidas eran buenas y otras malas, que bajar de peso era un logro, y que el cuerpo era algo que había que controlar. Pasé años atrapada en el ciclo de empezar y romper, de prometer que el lunes sería diferente. Estudié nutrición porque quería entender. Y mientras más estudiaba, más me daba cuenta de que el problema nunca había sido lo que comía — sino la relación que tenía con la comida. Decidí especializarme. Hoy acompaño a mujeres a salir de ese ciclo. No desde la teoría — desde haber estado ahí y haber encontrado el camino de salida.”
Constanza Hasche-Psicóloga
“Viví gran parte de mi vida en conflicto con mi cuerpo y sintiendo descontrol con la comida. Eso me dio algo que ningún postgrado da: entender desde adentro lo que se siente estar atrapada en ese lugar, la fatiga de pelearse con uno misma. Me especialicé en psicología clínica y después en psicología de la nutrición porque quería entender qué pasaba más allá de la conducta y ese fue solo el inicio. Por que sabemos lo que “deberíamos” hacer y no podemos. Por que el cambio real necesita algo más que información. Lo que encontré es que el cambio pasa cuando dejas de pelear — con la comida, con tu cuerpo, contigo misma.”
¿Por qué trabajamos juntas?
Nos unió la misma convicción: que la nutrición sin psicología no llega al fondo del problema, y que la psicología sin herramientas nutricionales concretas deja un vacío. La solución no era derivarse mutuamente. Era estar en la misma sesión al mismo tiempo. De esa idea nació Nutrimind. Y del trabajo con cientos de mujeres, nació el método Cambio2.
Nuestros 4 pilares
1. El problema nunca fue la fuerza de voluntad
Si las dietas fallaron, no fue porque tu fallaste. Fue porque estaban diseñadas para un cuerpo sin historia, sin emociones, sin vida real. Eso no existe.
2. El cuerpo no es el enemigo
Años de mensajes que dicen lo contrario hacen daño real. Parte de nuestro trabajo es desarmar eso — no con frases positivas, sino con herramientas concretas.
3. El cambio real es lento y eso está bien
No prometemos transformaciones en 30 días. Prometemos un proceso honesto que construye algo que dura.
4. Nadie debería hacer esto sola
Ya sea en grupo o en individual, nuestro trabajo es que el proceso no lo cargues tu sola. Eso no es debilidad, es cómo funciona el cambio real.
¿Puedo confiarles algo tan personal?
Hemos escuchado cosas muy difíciles en sesión. Historias largas, complejas, con capas de dolor real. Y nunca, ninguna vez, hemos juzgado a nadie por lo que nos contó. No porque seamos perfectas. Porque entendemos desde adentro lo que es cargar con eso.