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5 Pasos para Comer desde la Intuición

Reto Rompiendo esquemas

Recursos Gratuitos

Por Pascale Lapierre

Hoy más que nunca, parecer “saludable” se ha convertido en una meta social.
En redes vemos miles de tendencias: rutinas de ejercicio, suplementos, alimentación “limpia” o “natural”, ayunos y productos para moldear el cuerpo.

Pero detrás de esa obsesión por la salud, se esconde algo más profundo: una cultura del peso que juzga los cuerpos y usa el argumento de “es por salud” para disfrazar la gordofobia.
De eso hablamos en el video “La mentira detrás del ‘es por salud’”, y hoy quiero profundizarlo en este espacio.

Durante mucho tiempo pensé que hoy vivíamos en un momento de la historia más libre, donde cada uno puede ser y hacer lo que quiera.
Pero con el tiempo, leyendo, escuchando y acompañando a muchas personas en sesión, me di cuenta de que no es tan así.

Si todos somos tan libres, ¿por qué terminamos haciendo lo mismo?
¿Por qué seguimos los mismos estándares de belleza, las mismas modas y las mismas rutinas “saludables”?
¿Hacemos realmente lo que queremos, o lo que nos dijeron que deberíamos querer?

El ejemplo de la nariz (y del cuerpo)

Pensemos en algo simple: las narices.
Hoy se habla de diversidad y aceptación, pero cuando alguien menciona “una nariz linda”, casi todos pensamos en la misma forma.
Tanto, que muchas personas eligen modificarla para parecerse a ese ideal con operaciones u otros tratamientos.

Ahora, traslademos esto al cuerpo.
Se supone que todas podemos tener el cuerpo que queramos, pero al final, la mayoría busca el mismo tipo de cuerpo.
Y ahí entra en juego algo más profundo: los estándares de belleza y su disfraz perfecto, la gordofobia.

El gran argumento: “¿y la salud?”

Cuando hablamos de diversidad corporal, siempre aparece el famoso argumento:

“Sí, pero ¿y la salud?”

Y ahí parece que la conversación se termina.
Porque, claro, nadie quiere estar “en contra de la salud”.
Pero… ¿de verdad es la salud lo que nos preocupa?

Un ejemplo que lo dice todo

Imagina a una persona que hace deporte, come variado, duerme bien, tiene buenos exámenes médicos, gestiona su estrés y se rodea de vínculos sanos.
Sin embargo, su IMC la cataloga como “con sobrepeso u obesidad”.
Entonces, de inmediato, alguien dice: “ah, pero no es saludable”.
Y todo lo demás desaparece.

Eso no tiene sentido.
Y, lamentablemente, pasa mucho.

El IMC y su historia: un indicador que no mide salud

En el video “La mentira detrás del ‘es por salud’” explico cómo el Índice de Masa Corporal (IMC) se ha convertido en una herramienta de juicio, a pesar de que nunca fue creada para medir la salud.

👉 En 1832, el matemático belga Adolphe Quetelet diseñó la fórmula del IMC para describir al “hombre promedio”.
No era médico ni buscaba evaluar la salud individual.

Décadas después, en 1972, el fisiólogo Ancel Keys retomó la fórmula para estudios poblacionales y aclaró que no debía aplicarse en personas.
Aun así, en los años 80 y 90, la OMS adoptó el IMC como estándar mundial.El problema es que el IMC no considera masa muscular, grasa, examenes, genética, hábitos, ni bienestar emocional, pero sigue siendo usado para juzgar cuerpos, decisiones y estilos de vida.

Gordofobia disfrazada de preocupación por la salud

Cuando una persona tiene un cuerpo grande, casi siempre aparece la frase: “No tengo nada en contra, pero me preocupa su salud”.

Esa “preocupación” muchas veces es una forma encubierta de gordofobia.
Porque si realmente nos importara la salud, no asumiríamos que delgadez es igual a bienestar ni que un cuerpo grande significa enfermedad.

Una persona puede tener un cuerpo grande y, al mismo tiempo:

  • Comer variado y con conciencia.
  • Moverse con placer.
  • Dormir bien.
  • Tener exámenes médicos normales.
  • Y la lista puede seguir y seguir…

Y aun así, ser juzgada por no encajar en el ideal de delgadez.

Salud real: mucho más que un número

La salud real no se mide por el peso, sino por cómo nos sentimos, cómo vivimos y cómo nos relacionamos con la comida y el movimiento.
Incluye bienestar físico, emocional, mental y social.

En Nutrimind, trabajamos desde un enfoque de psiconutrición y alimentación intuitiva, ayudando a mujeres a reconectarse con su cuerpo, escuchar sus señales y liberarse de la culpa y el juicio.

Cuestionar lo que nos dijeron

La próxima vez que escuches “lo hago por salud”, pregúntate:
¿realmente es por salud, o por miedo a no encajar?

Esa es justamente la reflexión que planteo en el video “La mentira detrás del ‘es por salud’”: cuestionar los mensajes que hemos normalizado sobre salud, cuerpo y valor personal.

Cuestionar lo que aprendimos es el primer paso para vivir en paz con nuestro cuerpo, sin depender de un número ni del juicio ajeno.

🎧 Escucha el episodio completo del podcast:
👉 La mentira detrás del “es por salud” – Come y No Calles

🌿 Síguenos en Instagram: @nutrimindcl

Por Pascale Lapierre

“¿Y si termino comiendo todo el día? ¿Y si mi cuerpo solo me pide galletas?”
Tranquila. Estos miedos son más comunes de lo que crees. Yo también los tuve.
Y por eso estás leyendo este artículo. Porque queremos ayudarte a desmitificar la alimentación intuitiva y mostrarte que no es una trampa para comer sin control… sino todo lo contrario: es el camino para liberarte del control que te tiene atrapada.

¿Qué es realmente la alimentación intuitiva?

Primero, dejemos algo claro: comer intuitivamente no es comer sin pensar.
No se trata de hacer lo que sea, cuando sea. En realidad, la alimentación intuitiva integra tres elementos esenciales:

  • Instinto
  • Emoción
  • Razonamiento

Es un proceso que te invita a reconectar con los mensajes de tu cuerpo y satisfacer tus necesidades físicas y emocionales con respeto y compasión.
Implica ponerte al centro. Tú eres la experta en ti. Nadie más sabe:

  • Cuánta hambre tienes
  • Qué alimentos te satisfacen realmente
  • Qué experiencias has tenido con la comida (para “bien” y para “mal”)
  • Qué horarios te acomodan (estos además varían día a día)
  • Qué te gusta y qué no

Un plan genérico, una dieta de moda o un influencer/gurú no pueden saber eso por ti.

Los 10 principios que guían esta forma de alimentarte

La alimentación intuitiva se basa en 10 principios que cumplen, en resumen, dos funciones:

✅ Algunos te ayudan a sintonizar con tu cuerpo, esto quiere decir escuchar lo que tu cuepro te pide. Por ejemplo; escuchando tus señales de hambre y saciedad.
❌ Otros eliminan los obstáculos para esa conexión: la culpa, las reglas rígidas, el miedo a engordar o la obsesión con el “comer bien”, etc.

No es una moda, es ciencia

A veces suena como que fuera una “vola”, algo “hippie”, o “muy lindo para ser real”, pero la verdad es que hay más de 100 estudios científicos que avalan sus beneficios. Algunos de ellos:

✨ Menor riesgo de trastornos alimentarios
✨ Más bienestar emocional
✨ Mejores marcadores biológicos, como los niveles de colesterol y azúcar
✨ Menos atracones y más placer al comer
✨ Aumento de la autoestima y la apreciación corporal
✨ Mayor conciencia interoceptiva (percibir lo que sientes en tu cuerpo)

Lo entiendo…

Te lo digo desde la experiencia: yo también tuve una relación difícil con la comida.
Por mucho tiempo viví bajo reglas mentales como “si abro el paquete de galletas, me lo voy a comer entero”. Porque si ya “Filo, ya lo eché a perder”, entonces mejor lo termino y mañana empiezo de nuevo.

Hoy, gracias al proceso que he vivido en mi relación con la comida, puedo tener galletas en mi casa, abiertas o cerradas, y no sentir ansiedad por ellas.
¿La diferencia? Ya no me las tengo prohibidas, ya no hay culpa, ni castigo, ni compensación. Hay conexión, confianza y libertad.

El mito de “me voy a volver loca comiendo”

Este es uno de los miedos más comunes:
“Si escucho a mi cuerpo, solo me va a pedir papas fritas, chocolate o pan todo el día.”

Pero eso no es lo que dice la evidencia.
De hecho, las personas que comen de forma intuitiva no comen “peor“, ni tienen dietas más altas en calorías, grasas o azúcares.
¡Todo lo contrario! Comen más frutas, más verduras, y tienen una mejor relación con la comida.

¿La razón? Cuando te das permiso incondicional para comer, los alimentos pierden ese “poder” que tienen cuando están prohibidos. Ya no hay descontrol, porque ya no hay escasez.

Tres importantes que quiero que te quedes

Si hay algo que quiero que te lleves de este artículo, son estas tres cosas:

  1. Comer intuitivamente es volver a escucharte.
  2. No vas a perder el control. Lo vas a recuperar.
  3. Tu cuerpo sabe más de lo que crees. Solo necesitas volver a confiar en él.

De dejo un video de YouTube donde te hablo de esto mismo guapa: Quiero verlo

¿Y ahora, qué?

No tienes que hacer este camino sola.
En Nutrimind trabajamos contigo, a tu ritmo, con herramientas reales, amorosas y sostenibles para que puedas reconectar con tu cuerpo y la comida.

📌 ¿Qué puedes hacer distinto hoy?

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  • Escríbenos si te interesa trabajar con nosotras.

Gracias por estar leer.
Escúchate. Confía en ti.
Mereces vivir en paz con la comida.

Nos leemos en el próximo artículo.
—Paski 💜

23 mayo 2024

Cada año reaparece un viejo conocido: la “operación bikini”. Bombardeo de dietas, batidos detox, entrenamientos extremos… Todo con el mismo mensaje disfrazado: “Tu cuerpo no es suficiente, cámbialo”.

Pero… ¿y si este año lo hiciéramos distinto?

Aloha!!! Te escribe Coty Hasche, psicóloga, co fundadora de nutrimind, donde acompañamos a mujeres a sanar la relación con la comida y sus cuerpos, dejando extremos y teniendo más conexión con una misma

¿Qué es la operación bikini y por qué puede ser dañina?

La operación bikini es un término que se ha popularizado para describir los esfuerzos intensos (y muchas veces extremos) que muchas personas hacen para cambiar su cuerpo antes del verano. Pero más allá del marketing, este concepto refuerza una idea muy peligrosa: que tu valor depende de cómo luces en traje de baño.

Esto genera ansiedad, desconexión con el cuerpo y una relación tóxica con la comida.

Dato psico nutritivo: Cuando te exiges cambiar desde la culpa o la vergüenza, activas un ciclo de restricción y culpa. No es que te falte fuerza de voluntad. Es que estás atrapada en una trampa.

¿Por qué seguimos cayendo en la misma mentalidad todos los años?

Una de las preguntas más frecuentes en Google es:
“¿Cómo bajar de peso rápido para el verano?”
Y eso nos dice mucho. Estamos buscando soluciones rápidas a un problema que no es físico, sino emocional y cultural.

La cultura de la dieta te vende la ilusión de control. Te hace pensar que si te sacrificas lo suficiente, vas a lograr pertenecer. Pero ¿cuántas veces has hecho la operación bikini? ¿Y cuántas veces ha durado ese cambio?

Si funcionara, habría bastado con hacerlo una vez.

¿Cómo dejar de sentir culpa por no hacer dieta?

La culpa aparece cuando rompes una regla que interiorizaste como “correcta”. Si creciste creyendo que hay cuerpos buenos y cuerpos malos, o que hay comidas prohibidas, es natural que aparezca la culpa al comer algo fuera del “plan”.

El primer paso es cuestionar esas reglas.
El segundo, es reemplazarlas por un nuevo paradigma: ser amable contigo misma.

¿Qué es la operación “Be Kind”?

Es una invitación a cambiar el foco.
De la exigencia → al cuidado.
Del control → a la conexión.
Del castigo → al respeto.

No se trata de rendirse, sino de sanar.
Sanar tu relación con la comida. Sanar la imagen que tienes de tu cuerpo. Sanar la idea de que para ser amada, debes cambiar.

Como psicóloga especializada en psiconutrición, he acompañado a muchas mujeres que han logrado salir de la mentalidad de dieta y empezar a habitar su cuerpo con dignidad y libertad, y OJO! que esto no es sinónimo de perder el control comiendo sin culpa, sino respetar tus señales de hambre y de saciedad.

¿Cómo empiezo a sanar mi relación con la comida y el cuerpo?

Aquí te dejo algunas herramientas prácticas:

1. Deja de clasificar los alimentos en buenos y malos.

Esto solo alimenta la culpa. La comida no es moral.

2. Escucha a tu cuerpo.

¿Tienes hambre física o emocional? ¿Qué necesitas realmente?

3. Practica el lenguaje compasivo.

Cambia frases como “no tengo fuerza de voluntad” por “estoy aprendiendo a escucharme”.

Entonces… ¿me uno a la operación “Be Kind”?

Si estás cansada de vivir cada verano como una batalla contra tu cuerpo, este puede ser el momento de hacer un cambio profundo. No uno estético. Uno emocional y mental.

La “operación be kind” no es una moda. Es un acto de rebeldía amorosa.


💬 ¿Te sentiste identificada?

Cuéntame en los comentarios o escríbenos por Instagram. Nos encanta leerte!!

📌 ¿Quieres dar el primer paso?
En Nutrimind, trabajamos junto a Paski (nutricionista) para acompañarte a sanar tu relación con la comida y con tu cuerpo. Sin juicios, sin dietas, sin presión.

📩 Inscríbete aquí para recibir nuestro regalo gratuito: guía de 3 pasos para dejar de pelear con la comida.

Por Pascale Lapierre, Nutricionista

Lechuga buena. Galletas malas.
Fruta permitida. Pan peligroso.
Un día de comer “bien”. Un día “descontrolado”.

¿Cuántas veces te has visto a ti misma pensando así?
Clasificar los alimentos parece normal, pero es uno de los principales factores que afecta tu relación con la comida y con tu cuerpo. Y lo peor es que muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta.

Vivir con culpa por lo que comemos: una carga silenciosa

Desde pequeñas, muchas de nosotras crecimos escuchando frases como:
“Eso no, te hace mal.”
“Come esto mejor, es más sano.”
“Eso engorda, mejor no.”

Y sin quererlo, esas frases se convirtieron en nuestra propia voz interna.

Años después, seguimos reproduciendo ese mismo discurso:
“Esto me hace bien, esto me hace mal.”
“Esto es sano, así que todo bien.”
“Hoy comí pésimo, mañana empiezo de nuevo.”

El resultado: vivimos con miedo, culpa y ansiedad alrededor de la comida.
Y la comida, que debería nutrirnos y darnos placer, se transforma en un campo de batalla diario. Donde sentimos que “nos portamos bien” y es como si hubiéramos ganado una medalla del día o “nos portamos pésimo” y es como si hubiéramos hecho lo peor del mundo. 

¿Cuándo empezó todo esto?

Quizás no recuerdas con exactitud el momento en que comenzaste a juzgar lo que comías.
Tal vez fue en casa, en el colegio, o en ese primer intento de dieta que hiciste creyendo que te ibas a sentir mejor con tu cuerpo.

Lo cierto es que nacemos sabiendo autorregularnos. Cuando éramos guaguas, comíamos cuando teníamos hambre y parábamos cuando estábamos satisfechas.
Pero en algún punto del camino, esa conexión con nuestro cuerpo se fue perdiendo…
Y fue reemplazada por reglas, juicios y restricciones.

Te comparto mi historia, también fue así

Te cuento un poco de mi, soy Pascale Lapierre, nutricionista y co-fundadora de Nutrimind, certificada en psiconutrición, coaching nutricional y próximamente en alimentación respetuosa y liberación corporal.
Pero antes de ser profesional, fui una niña que hizo su primera dieta a los 8 años (mis papás pensaron que era lo mejor para mi en ese momento, y no los juzgo por eso).
Una niña que aprendió que las galletas eran malas, que los cereales debían evitarse, y que bajar de peso era sinónimo de éxito.

Pasé años atrapada en el ciclo del todo o nada:

  • Empezar una dieta con fuerza.
  • Resistirme a los alimentos “prohibidos”.
  • Ceder.
  • Sentir culpa.
  • Comer en exceso.
  • Prometer que “mañana sí que sí”.
    Y repetir… una y otra vez.

¿Por qué pensar en comida como “buena” o “mala” no funciona?

Porque nos desconecta de nuestras verdaderas necesidades corporales y emocionales.
Cuando prohibimos alimentos o los ponemos en un pedestal, les damos un poder inmenso.
¿Resultado? Atracones, ansiedad, culpa y la sensación de no tener control.

Muchas veces me dicen:
“Paski, si me permito comer lo que quiero… ¡me voy a descontrolar!”

Y la verdad es que el descontrol no viene de permitirte, sino de prohibirte.

Cuando todo está permitido, el deseo deja de ser obsesivo.
Cuando te das permiso real, la comida pierde ese halo de “prohibido tentador” y se vuelve simplemente… comida.

Neutralidad alimentaria: el camino hacia una relación sana con la comida

La neutralidad alimentaria significa mirar los alimentos sin etiquetas morales.
Ni buenos ni malos. Ni correctos ni incorrectos. Ni “premios” ni “pecados”.

Solo comida.

Esto no significa que no cuidamos nuestra salud, ni que da lo mismo lo que comemos.
Significa que entendemos que todas las comidas pueden tener un lugar en nuestra vida, y que lo importante es cómo nos relacionamos con ellas.

Cuando aplicamos neutralidad:

  • Dejamos de sentir culpa.
  • Nos permitimos disfrutar.
  • Comemos más conectadas.
  • Dejamos atrás los atracones.
  • Empezamos a escuchar nuestras señales reales: hambre, saciedad, antojos, bienestar.

Y sí, esto se aprende. Porque naciste sabiendo, pero el sistema te lo quitó.
Lo bacán es que puedes volver a ti.

“¿Pero no voy a terminar comiendo solo galletas?” o “¿No me voy a volver loca comiendo papas fritas?”

Te entiendo. A mí también me dio miedo.
Pensaba que si me permitía comer lo que quería, iba a perder el control.
Spoiler: eso no pasó.

De hecho, cuando dejé de restringirme, comencé a disfrutar realmente la comida.
Ya no necesitaba comerme el paquete entero.
Ya no necesitaba justificarme para comer algo.
Ya no sentía culpa después de un antojo.

Hoy elijo lo que quiero comer, desde el placer y el autocuidado.
Y ese cambio fue tan transformador que decidí dedicar mi vida a acompañar a otras mujeres a lograr lo mismo.

¿Cómo se logra esto?

Con información, acompañamiento y trabajo personal.
No hay fórmulas mágicas ni promesas vacías.

Transforma Tu Forma

Por eso en Nutrimind creamos el programa Transforma tu Forma, un espacio grupal donde acompañamos a mujeres que quieren salir del ciclo de dietas y reconciliarse con su cuerpo y con la comida.

En este programa: 

 🔸 Aprendes a escuchar a tu cuerpo.
🔸 Rompes el ciclo de culpa y atracones.
🔸 Trabajas tus creencias sobre los alimentos.
🔸 Te liberas del control obsesivo.
🔸 Comienzas a comer con libertad, conciencia y placer.

¿Te gustaría dar el primer paso?

Si te sentiste identificada con lo que leíste, no estás sola.
Miles de mujeres están cansadas de pelear con su cuerpo y su alimentación.
Pero se puede ser el inicio de un camino distinto.

👉 Suscríbete a nuestro canal de YouTube: tenemos contenido profundo, claro y cercano sobre estos temas.
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👉 Explora más artículos del blog: queremos darte información que te empodere.

08 de mayo 2025

Aloha! Soy Constanza Hasche, psicóloga de nutrimind y hoy te traigo esta pregunta:

¿Cuántas veces al día te dices lo que ‘deberías’ hacer?

Debería comer más sano. Debería ir al gimnasio. Debería controlar lo que como. Debería pesar menos…

Si ya estás agotada de vivir en modo ‘debería’, quiero decirte algo: aquí no vas a encontrar más reglas, más obligaciones ni más listas interminables. No voy a ser la psicóloga que te diga que ‘deberías esforzarte más’ o que ‘deberías aprender a controlar tus impulsos’.

Este es un espacio libre de juicio, donde vamos a desafiar juntas esa voz que te dice constantemente lo que ‘deberías’ ser o hacer. Porque adivina qué: vivir según el ‘debería’ te desconecta de ti misma y de tu verdadero bienestar.

El peso de los ‘deberías’:

Nos enseñaron que para ser buenas, valiosas y dignas, tenemos que cumplir con ciertas expectativas. No solo de otros, sino nuestras propias expectativas autoimpuestas. Y ahí aparece el ‘debería’ como un recordatorio constante de que nunca somos lo suficientemente buenas.

Pero vivir bajo el peso de los ‘deberías’ no solo agota, también nos desconecta de nuestras emociones, necesidades y deseos reales. Nos vuelve rígidas y críticas con nosotras mismas. Y, cuando hablamos de comida y cuerpo, esto puede volverse una carga emocional muy difícil de manejar.

¡Transforma el ‘debería’ en autocompasión!

¿Qué pasaría si empezáramos a cambiar el ‘debería’ por el ‘quiero’ o el ‘necesito’? El simple hecho de cambiar la palabra cambia toda la energía que ponemos en nuestras acciones. No es lo mismo decir ‘debería moverme más’ que decir ‘quiero encontrar una manera de disfrutar el movimiento’.

La autocompasión no es debilidad ni conformismo. Es escucharte, validar lo que sientes y permitirte ser humana, con días buenos y días malos. Cuando dejas de exigirte constantemente, tu relación con la comida y tu cuerpo se vuelve más amable, más real y más sostenible.

Ejercicio práctico: detecta tus ‘deberías’

Te invito a hacer este pequeño ejercicio: toma una hoja y escribe todas las frases con ‘debería’ que te dices a lo largo del día. Luego, transforma cada una en una frase más amable y conectada con lo que realmente sientes.

Por ejemplo:

  • En lugar de ‘debería dejar de comer tanto’, prueba con ‘quiero entender por qué estoy comiendo más de lo que puede mi estómago’.
  • En vez de ‘debería tener mejor capacidad física’, intenta ‘quiero encontrar una manera de moverme que disfrute’.

Cuando empiezas a buscar entenderte y hablarte de manera más amable, te das cuenta de que el problema no es tu cuerpo ni tu relación con la comida, sino esa exigencia constante que no te deja ser!!

Si estás lista para dejar de vivir bajo el peso del ‘debería’, te invito a quedarte aquí. Vamos a cuestionar esos mandatos internos, a darnos permiso para ser imperfectas y a encontrar una manera de vivir que sea genuina y amable. Porque tu cuerpo y tu relación con la comida no necesitan reglas, necesitan compasión y atención.

Escríbenos por instagram (nutrimindcl) o por mail (nutrimindcl@gmail.com) qué ‘debería’ vas a empezar a transformar hoy. ¡Estamos aquí para acompañarte en el proceso!

Por: Pascale Lapierre – Nutricionista

Lechuga buena. Galletas malas.
Fruta permitida. Pan peligroso.
Un día “limpio”. Un día “descontrolado”.

¿Cuántas veces te has sorprendido pensando así?
Clasificar los alimentos parece normal, pero es uno de los principales factores que afecta tu relación con la comida y con tu cuerpo. Y lo peor es que muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta.

Vivir con culpa por lo que comemos: una carga silenciosa

Desde pequeñas, muchas de nosotras crecimos escuchando frases como:
“Eso no, te hace mal.”
“Come esto mejor, es más sano.”
“Eso engorda, mejor no.”

Y sin quererlo, esas frases se convirtieron en nuestra propia voz interna.

Años después, seguimos reproduciendo ese mismo discurso:
“Esto me hace bien, esto me hace mal.”
“Esto es sano, esto es un pecado.”
“Hoy comí pésimo, mañana empiezo de nuevo.”

El resultado: vivimos con miedo, culpa y ansiedad alrededor de la comida.
Y la comida, que debería nutrirnos y darnos placer, se transforma en un campo de batalla diario.

¿Cuándo empezó todo esto?

Quizás no recuerdas con exactitud el momento en que comenzaste a juzgar lo que comías.
Tal vez fue en casa, en el colegio, o en ese primer intento de dieta que hiciste creyendo que te ibas a sentir mejor con tu cuerpo.

Lo cierto es que nacemos sabiendo autorregularnos. Cuando éramos bebés, comíamos cuando teníamos hambre y parábamos cuando estábamos satisfechas.
Pero en algún punto del camino, esa conexión con nuestro cuerpo se fue perdiendo…
Y fue reemplazada por reglas, juicios y restricciones.

Te comparto mi historia, también fue así

Aloha, soy Pascale Lapierre, nutricionista certificada en psiconutrición, coaching nutricional y próximamente en alimentación respetuosa y liberación corporal.
Pero antes de ser profesional, fui una niña que hizo su primera dieta a los 8 años.
Una niña que aprendió que las galletas eran malas, que el pan debía evitarse, y que bajar de peso era sinónimo de éxito.

Pasé años atrapada en el ciclo del todo o nada:

  • Empezar una dieta con fuerza.
  • Resistirme a los alimentos “prohibidos”.
  • Ceder.
  • Sentir culpa.
  • Comer en exceso.
  • Prometer que “mañana sí que sí”.

Y repetir… una y otra vez.

¿Por qué pensar en comida como “buena” o “mala” no funciona?

Porque nos desconecta de nuestras verdaderas necesidades corporales y emocionales.
Cuando prohibimos alimentos o los ponemos en un pedestal, les damos un poder inmenso.
¿Resultado? Atracones, ansiedad, culpa y la sensación de no tener control.

Muchas veces me dicen:
“Pascale, si me permito comer lo que quiero… ¡me voy a descontrolar!”

Y la verdad es que el descontrol no viene de permitirte, sino de prohibirte.

Cuando todo está permitido, el deseo deja de ser obsesivo.
Cuando te das permiso real, la comida pierde ese halo de “prohibido tentador” y se vuelve simplemente… comida.

Neutralidad alimentaria: el camino hacia una relación sana con la comida

La neutralidad alimentaria significa mirar los alimentos sin etiquetas morales.
Ni buenos ni malos. Ni correctos ni incorrectos. Ni “premios” ni “pecados”.

Solo comida.

Esto no significa que no cuidamos nuestra salud, ni que da lo mismo lo que comemos.
Significa que entendemos que todas las comidas pueden tener un lugar en nuestra vida, y que lo importante es cómo nos relacionamos con ellas.

Cuando aplicamos neutralidad:

  • Dejamos de sentir culpa.
  • Nos permitimos disfrutar.
  • Comemos más conectadas.
  • Dejamos atrás los atracones.
  • Empezamos a escuchar nuestras señales reales: hambre, saciedad, antojos, bienestar.

Y sí, esto se aprende. Porque naciste sabiendo, pero el sistema te lo quitó.
Lo hermoso es que puedes volver a ti.

“¿Pero no voy a terminar comiendo solo galletas?”

Te entiendo. A mí también me dio miedo.
Pensaba que si me permitía comer lo que quería, iba a perder el control.
Spoiler: eso no pasó.

De hecho, cuando dejé de restringirme, comencé a disfrutar realmente la comida.
Ya no necesitaba comerme el paquete entero.
Ya no necesitaba justificarme para comer algo.
Ya no sentía culpa después de un antojo.

Hoy elijo lo que quiero comer, desde el placer y el autocuidado.
Y ese cambio fue tan transformador que decidí dedicar mi vida a acompañar a otras mujeres a lograr lo mismo.

¿Cómo se logra esto?

Con información, acompañamiento y trabajo personal.
No hay fórmulas mágicas ni promesas vacías.

Por eso en Nutrimind creamos el programa Transforma tu Forma, un espacio grupal donde acompañamos a mujeres que quieren salir del ciclo de dietas y reconciliarse con su cuerpo y con la comida.

En este programa:

🔸 Aprendes a escuchar a tu cuerpo.
🔸 Rompes el ciclo de culpa y atracones.
🔸 Trabajas tus creencias sobre los alimentos.
🔸 Te liberas del control obsesivo.
🔸 Comienzas a comer con libertad, conciencia y placer.

¿Te gustaría dar el primer paso?

Si te sentiste identificada con lo que leíste, no estás sola.
Miles de mujeres están cansadas de pelear con su cuerpo y su alimentación.
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